LAS ROTONDAS COMO SINTOMAS
Un síntoma es una manifestación reveladora de una enfermedad, como el dolor, la fiebre o el mareo. El ayuntamiento de Conil ha puesto en marcha un programa de embellecimiento de rotondas para empresas, donde estas se comprometen a mantener las rotondas a cambio de poder poner su publicidad a través de una placa o escultura, poniendo fechas de hasta 8 años de la encomienda en función del dinero invertido, desde 10.000 hasta 30.000 euros. Esta iniciativa, desde mi punto de vista, es un síntoma de la enfermedad que padece este equipo de gobierno, especialmente el concejal Sergio Cáceres promotor de esta mala idea:
1.- Evidencia el fracaso de la institución municipal para mantener el patrimonio público. Si no son capaces de mantener unas rotondas, ¿Qué van a poder mantener?
2.- Es una privatización encubierta del dominio público con el camuflaje del embellecimiento de las rotondas.
3.- Fomenta la apología de las diferencias sociales entre clases. Los ricos podrán tener su rotonda con su nombre o de su empresa y los trabajadores pasaran mirando y maldiciendo como un espacio público, del común de los vecinos, sirve de publicidad o de vanagloria del pudiente.
Erik Harley, graduado en Bellas Artes, después de recorrer España durante cuatro meses ha escrito un libro titulado “Pormishuevismos. Rotondas & mamotretos.”, donde analiza al menos 200 rotondas y su decoración. Llega a decir: “Ahí está todo, la representación de nuestras desidias, nuestros anhelos, incluso nuestras carencias culturales”. Lo cierto es que las calles, las plazas y los edificios que se construyen son representaciones de un momento socioeconómico concreto. El ayuntamiento actual ha decidido que sean los ricos pudientes quienes decoren y mantengan las rotondas. Un paso atrás en el tiempo, donde la ciudadanía debe agradecer a tal o cual empresa o adinerado su benéfica actuación. Bien parece, lo que diría Juan de Iriarte en el siglo XVIII: “El señor don Juan de Robres/ con caridad sin igual/ hizo este santo hospital/ y también hizo a los pobres.”
¿Cuál es entonces la enfermedad de este equipo de Gobierno?
Puede ser que sean unos ineptos no siendo capaces de gestionar ni siquiera el mantenimiento de unas rotondas desde la institución pública, estando enfermos de ineptitud, inutilidad o falta de solvencia, o bien la enfermedad sea ideológica, de ultraliberalismo capitalista tan contagiosa en estos tiempos. O podrían ser las dos a la vez, con lo cual es más grave todavía.
Estamos asistiendo como se están privatizando servicios públicos en sanidad, educación, en servicios sociales… Todo convertido en un negocio, es el capitalismo extremo que tan de moda ha puesto la derechona y la extrema derecha. Pronto veremos en nuestro pueblo, en ese cruce de caminos que son las rotondas, los nombres de Mercadona, McDonald's, Burger King, Petaca Chico, Carpas Keops, Hotel Gran Conil, etc.…
La gestión municipal no consiste en mendigarles a las grandes empresas que te cubran una encomienda municipal, sino que el ayuntamiento tenga los ingresos necesarios para mantener en condiciones optimas los espacios públicos y eso solo se consigue, con ingresos gestionados ante otras administraciones o con impuestos progresivos, que pague más el que más tiene y por supuesto, no despilfarrando en gastos innecesarios .
Las seis rotondas de la Ronda Norte las decoraron, los trabajadores aprendices del modulo de jardinería de una Escuela Taller, estando IU en el gobierno municipal. El tripartito, demostrando que padecen de ineptitud o que son derechistas a ultranza le darán a los empresarios ricos esa facultad. Como siempre, en una simple rotonda se vislumbran las contradicciones entre el Trabajo y el Capital. Ellos dicen que en otros pueblos, ya se ha hecho esto, yo les digo que mal de muchos consuelo de tontos.
Antonio Roldán Muñoz




















